11.18.2009

Llorar


Lloro. Lloro durante toda la película de Up; cuando se casan, cuando ella muere, cuando él pone a volar la casa. Lloro cuando escuchó la noticia del perro que espero a su dueño durante 13 años, en el mismo lugar y misma hora. Lloro cuando me repite mi madre la historia de la gente ayudando en las calles en el terremoto del 85. Lloro cuando veo la Lista de Schindler, Forest Gump o Toy Story. Soy capaz de llorar con la postal de un viejo amigo que dice: "He vuelto". Lloré de alegría con la biografía de Vasconcelos. Lloro a carne viva cuando repaso en mi mente las líneas mas dolosas de Bonifaz; lloro cuando pienso en el maestro; porque hay quien no debería morir jamás.

A veces cierro los ojos: lloro callada cuando pienso en irme, también cuando pienso en los posibles, hipotéticos, arribos. Lloro cuando imagino las historias que no narramos, porque fuimos tontos y todo eso, y lloro también cuando pienso en la hipotética valentía que quiero atribuirte.

Soy el tipo de persona que se emociona hasta el patetismo con un documental del muro de Berlín; con la gente haciendo túneles o globos para no detenerse con un muro, puedo llorar con biografías; no digamos Gandhi, o Zapata, o mi viejo maestro de filosofía, bastan los puntos cardinales de la vida de mi padre, ó cualquier relato de fe o cualquier gesto de simpleza (Como mi asesor de tesis abriendo las puertas de su despacho como si yo fuera alguien de verdad importante (cuando soy, no cualquier estudiante, sino una que siempre se atrasa en las entregas)). Puedo también votarme de la risa, de la pura alegría, cuando alguien cede el asiento en la micro ó cuando después de haber dejado caer la billetera por descuido, el hombre tras de mi me detiene para regresármela.

Lloro con los regresos, con las reconstrucciones y los reencuentros porque significan la posibilidad jamás esperada. Lloro con las partidas, las desapariciones y los silencios porque son, a su vez, la demostración de como es la vida.

Lloro después de un orgasmo y cuando repito tres veces, como mantra de película, te amo. Cuando pienso en la muerte de mi padre o en el fin inevitable de toda historia prolongada. También lloro sin sentido, con ganas si, pero sin razón aparente, rondando sesiones de autoayuda donde nadie me conoce...

Pero después de llorar no siento vergüenza nunca, ni ningún tipo de bajeza de espíritu. Las lloronas, señores, no lloramos por los muertos, andando por las calles lo que nos mueve es exceso de vida.

Janik

11.13.2009

Y usted ¿Qué quiere recordar de su vida?...¿Cómo quiere recordar su vida?... más importante aún ¿Cómo quiere narrarla?


1.

Le debo a mis amigos esta entrada, porque hasta Livi hizo una nota en su Facebook y yo, de tan ocupada ni pío. El pasado sábado 7 tuve el mejor cumpleaños de mi vida. La casa se llenó de mi gente más querida; de mucha gente nueva, de la gente de siempre, de la gente que no había visto en muchos años... las ausencias se olvidaron de tanto movimiento. Me sentí inevitablemente contenta por el simple hecho de haber nacido, sólo para tener la oportunidad de compartir un instante con ellos; un momento cortísimo o doce años, o tres meses eso no importa, lo importante fueron los comensales con sus tradicionales enchiladas de mole y los jóvenes filósofos jugando mímica y las conexiones psiquicas para descubrir los más terribles personajes (¡dios, garfield tres veces, las leyes de reforma y Jesucristo!). Lo importante fueron los regalos más originales de mi existencia; desde una bola para ver el futuro, un libro de Duras, ¡unos tenis panam azul brillante!, mi propia caja para guardar futuro, unos calcetines de felpudo estilo muppet, una artesanía xochimilca, y, cortesía de mis compañeros del francés; unos mapas para que me ubique (si ¡en serio!).
Al final todos bailaron con todos, sin necesidad de borrachera, y aunque muchos no lo aceptaran en público, se armó la rueda disco (I love you baby and if it's quite all right) con pasito levantando la patita y todo; y hasta mis primos de Alemania, a quienes no veía en diez años, dejaron la cámara (pues la fiesta será un próximo documento antropológico) para bailar con Gloria Gaynor en los reducidos seis metros cuadrados de la sala. A mis invitados les digo: gracias, gracias por ser, así tal y como son, por ir a una fiesta ñoña y todo, aunque muchos pensaran que esta era mi "última y nos vamos", pero les digo que no, que de su segura servidora, con cariño, tienen mucho de mí para rato.


2.
Las tres últimas semanas permanecí sentada en la mesa del comedor de 10 de la mañana a 12 de la noche; me dolieron partes de la espalda que creía incapaces de dolerme, acumule grasita de oficinista (más) en lugares donde biológicamente era imposible acumularla y comprobé al mundo que tengo algún tipo de desorden temporal subjetivo que provoca que mi tiempo corra más rápido y mi eficiencia sea más lenta: Hace más de un año me enteré de los intercambios a Francia; la cosa es dar clases de español allá, vivir allá durante 7 u 8 meses y tener un sueldo fijo durante ese periodo. Me emocioné y desde el año pasado comencé a prepararme. Certificaciones, experiencia, cada punto de la convocatoria; al final sólo quedo contestar el dossier y el cuestionario y a eso es a lo que me he dedicado las últimas semanas de tiempo completo casi (con mínimos intervalos de Facebook como válvula de escape y con el tiempo libre repartido entre trabajo del IIIEPE, baño y siestas).

Hoy acabé y entregué todo para la beca; cumplo todos los requisitos, incluso de más, y a menos que discriminen el exceso de grasa oficinista estoy del otro lado: entre los agradecimientos están a mis maestros de francés, a Gaby por revisar el dossier en español, a mi hermana Yuyu por dictarme a altas horas de la noche pero sobre todo a Melba. Sé que para ella es difícil pensar que quiero salir de viaje por tan largo periodo, y yo misma me sorprendo incomprendiendome; pero en las últimas tres semanas el ánimo que me ha dado Melba, su apoyo para llenar los formatos y hacer los trámites y su sonrisa. Gracias; gracias, y no puedo expresar el agradecimiento que te tengo y el amor y las ganas de que estemos juntas; porque, aunque suene a refrán abuelesco, no hay amor más grande que aquel que da libertad.

3.
Hace algunos días tengo dos frases dando vueltas en mi cabeza; la primera dice: "Destrúyelo", no hace referencia a destruir nada en realidad, sino a llegar hasta donde más pueda, a no parar, a dar todo lo que tenga hasta destruir de tanto dar aquello mismo que doy; a no tener miedo; a quemar mis naves para siempre seguir en movimiento; no volver al mismo punto muerto nunca, al silencio, a las salas vacias, a la hoja en blanco.

La otra frase, más primordial aún, se la dije a Gabriela hace unas semanas; ni siquiera recuerdo si hablabamos de ella o de mi, pero le dije:

¿Qué quieres recordar de tu vida?...¿Cómo quieres recordarla?

No es una pregunta retórica, es una pregunta real; no tiene que ver con "vivir para el futuro" sino con vivir para el presente; cada cosa que hago, cada cosa que soy en este instante que vivo, debe de ser una cosa que, pasado el tiempo, recuerde con cariño. Construir un presente que sea valioso es igual a construir un pasado que recordar con orgullo. El problema consiste en que muchas veces no sabemos como actuar en el presente, entonces la pregunta ayuda. Cada vez que hago algo en lo que dudo, cada vez que tengo miedo de actuar o de decir algo, cada vez que me gana la timidez o el "qué diran" simplemente me pregunto: ¿Cómo quiero recordar este instante después?....

¿Quiero recordarme como la que quizo decirle algo a alguien y nunca lo dijo, ó prefiero recordar que dije algo? ¿Quiero recordar que me atreví o que sólo dude? ¿Cómo quiero contar mi vida? ¿Una vida de deseos incumplidos o una vida de actos?

La pregunta no es truculenta: muchas veces me contesto "quiero recordar que fui paciente", "quiero recordar que espere", otras, la mayoría, me digo "prefiero recordar que hice las cosas, que le dije, que me atreví, que pensé"....

Al final todo tiene que ver con que no quiero que pasado el tiempo, al narrar mi historia, haga un recuento en subjuntivo de "qué hubiera pasado si...", "que hubiera sido de mi si yo..." y cosas por el estilo.


Janik


11.12.2009

Por voluble tu eres el adoptado

Hoy invitaron al core a ser chambelan (¡el maldito baila!) y yo por contribuir a su autoestima juvenil le dije:

-Vas a ser el chambelan más buenote-

Él muy majadero me contesto:

-¡Ash!-

Y yo le dije:

-Que la canción contigo, nada te hace feliz: entonces vas a ser el más feo-

Y él puberto me contesto:

-¡Ash!-

Entonces, por voluble, le dije:

-¡¡Pus vayase a shingar a su madre!!-

Y él muy vivo me contestó;

-Con cuidaaadito que tu madre y mi madre es la misma-

Pero se la apliqué y le dije:

-No, no es cierto, tu eres del programa de adopciòn de Corea del norte-

¡Tooomaaalaaaa baaarbooooon!

11.04.2009

Nuestro altar

Sé que son algunos díitas tarde, pero voila! aquí la foto del altar de mi casa. Mi padre lo pone cada año; yo le ayudo con algunas cosas. En el centro mis abuelos. Las calaveritas de papel en el fondo las he dibujado yo y tienen el nombre de cada uno de nuestros muertitos; este año he tenido que hacer dos nuevas. Mi padre tiene miedo que ya nadie haga el altar cuando él no este, yo le he dicho que no tema, que haremos el altar mucho mucho más bello y cuando lo decía se me hizo un nudo en la garganta, que no me ha dejado.




Mi calaverita:

Janik
Justifier

10.27.2009

Y hoy: Los hermanos Rojas comen Pretzels....

Escenario: Yo en la computadora trabajando y del otro lado de la mesa redonda mis hermanos comen pretzels de una bolsita (se ven tan tiernos).

Monólogo de un sólo acto:

Kaeri saca una pretzel de la bolsita, lo sostiene y le dice a mi hermana:

-Mira Yuyu: una nalga hippie-




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¿Qué puedo decir? Los adoro.

(y luego me apoderé de la bolsita de pretzels yomi yomi)

Janik

 
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